martes, 4 de febrero de 2014

Yo también quiero...

La curruca hembra, apareció algo más tarde, cuando los machos le dejaron el terreno libre.


Tranquilamente, estuvo un buen rato degustando esa rica manzana, que yo suelo echarle a la cotorra de Kramer, y de lo que ha dejado el lorito, no se desperdicia nunca nada en nuestro jardín.

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